sábado, 2 de noviembre de 2013

El Día de Difuntos de 1836. Fígaro en el cementerio

Mariano José de Larra

En atención a que no tengo gran memoria, circunstancia que no deja de contribuir a esta especie de felicidad que dentro de mí mismo me he formado, no tengo muy presente en qué artículo escribí (en los tiempos en que yo escribía) que vivía en un perpetuo asombro de cuantas cosas a mi vista se presentaban. Pudiera suceder también que no hubiera escrito tal cosa en ninguna parte, cuestión en verdad que dejaremos a un lado por harto poco importante en época en que nadie parece acordarse de lo que ha dicho ni de lo que otros han hecho. Pero suponiendo que así fuese, hoy, día de difuntos de 1836, declaro que si tal dije, es como si nada hubiera dicho, porque en la actualidad maldito si me asombro de cosa alguna. He visto tanto, tanto, tanto... como dice alguien en El Califa. Lo que sí me sucede es no comprender claramente todo lo que veo, y así es que al amanecer un día de difuntos no me asombra precisamente que haya tantas gentes que vivan; sucédeme, sí, que no lo comprendo.
En esta duda estaba deliciosamente entretenido el día de los Santos, y fundado en el antiguo refrán que dice: Fíate en la Virgen y no corras (refrán cuyo origen no se concibe en un país tan eminentemente cristiano como el nuestro), encomendábame a todos ellos con tanta esperanza, que no tardó en cubrir mi frente una nube de melancolía; pero de aquellas melancolías de que sólo un liberal español en estas circunstancias puede formar una idea aproximada. Quiero dar una idea de esta melancolía; un hombre que cree en la amistad y llega a verla por dentro, un inexperto que se ha enamorado de una mujer, un heredero cuyo tío indiano muere de repente sin testar, un tenedor de bonos de Cortes, una viuda que tiene asignada pensión sobre el tesoro español, un diputado elegido en las penúltimas elecciones, un militar que ha perdido una pierna por el Estatuto, y se ha quedado sin pierna y sin Estatuto, un grande que fue liberal por ser prócer, y que se ha quedado sólo liberal, un general constitucional que persigue a Gómez, imagen fiel del hombre corriendo siempre tras la felicidad sin encontrarla en ninguna parte, un redactor del Mundo en la cárcel en virtud de la libertad de imprenta, un ministro de España y un rey, en fin, constitucional, son todos seres alegres y bulliciosos, comparada su melancolía con aquella que a mí me acosaba, me oprimía y me abrumaba en el momento de que voy hablando.
Volvíame y me revolvía en un sillón de estos que parecen camas, sepulcro de todas mis meditaciones, y ora me daba palmadas en la frente, como si fuese mi mal de casado, ora sepultaba las manos en mis faltriqueras, a guisa de buscar mi dinero, como si mis faltriqueras fueran el pueblo español y mis dedos otros tantos gobiernos, ora alzaba la vista al cielo como si en calidad de liberal no me quedase más esperanza que en él, ora la bajaba avergonzado como quien ve un faccioso más, cuando un sonido lúgubre y monótono, semejante al ruido de los partes, vino a sacudir mi entorpecida existencia.
–¡Día de Difuntos! –exclamé.
Y el bronce herido que anunciaba con lamentable clamor la ausencia eterna de los que han sido, parecía vibrar más lúgubre que ningún año, como si presagiase su propia muerte. Ellas también, las campanas, han alcanzado su última hora, y sus tristes acentos son el estertor del moribundo; ellas también van a morir a manos de la libertad, que todo lo vivifica, y ellas serán las únicas en España ¡santo Dios!, que morirán colgadas. ¡Y hay justicia divina!
La melancolía llegó entonces a su término; por una reacción natural cuando se ha agotado una situación, ocurriome de pronto que la melancolía es la cosa más alegre del mundo para los que la ven, y la idea de servir yo entero de diversión...
–¡Fuera –exclamé–, fuera! –como si estuviera viendo representar a un actor español–: ¡fuera! –como si oyese hablar a un orador en las Cortes. Y arrojeme a la calle; pero en realidad con la misma calma y despacio como si tratase de cortar la retirada a Gómez.
Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!
Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.
Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.
–¡Necios! –decía a los transeúntes–. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí les puso, y ésa la obedecen.
–¿Qué monumento es éste? -exclamé al comenzar mi paseo por el vasto cementerio–. ¿Es él mismo un esqueleto inmenso de los siglos pasados o la tumba de otros esqueletos? «¡Palacio!» Por un lado mira a Madrid, es decir, a las demás tumbas; por otro mira a Extremadura, esa provincia virgen... como se ha llamado hasta ahora. Al llegar aquí me acordé del verso de Quevedo: «Y ni los v... ni los diablos veo». En el frontispicio decía: «Aquí yace el trono; nació en el reinado de Isabel la Católica, murió en La Granja de un aire colado». En el basamento se veían cetro y corona y demás ornamentos de la dignidad real. «La Legitimidad», figura colosal de mármol negro, lloraba encima. Los muchachos se habían divertido en tirarle piedras, y la figura maltratada llevaba sobre sí las muestras de la ingratitud.
¿Y este mausoleo a la izquierda? «La armería.» Leamos:
«Aquí yace el valor castellano, con todos sus pertrechos».
Los Ministerios: «Aquí yace media España; murió de la otra media».
Doña María de Aragón: «Aquí yacen los tres años».
Y podía haberse añadido: aquí callan los tres años. Pero el cuerpo no estaba en el sarcófago; una nota al pie decía:
«El cuerpo del santo se trasladó a Cádiz en el año 23, y allí por descuido cayó al mar».
Y otra añadía, más moderna sin duda: «Y resucitó al tercero día».
Más allá: ¡Santo Dios!, «Aquí yace la Inquisición, hija de la fe y del fanatismo: murió de vejez». Con todo, anduve buscando alguna nota de resurrección: o todavía no la habían puesto, o no se debía de poner nunca.
Alguno de los que se entretienen en poner letreros en las paredes había escrito, sin embargo, con yeso en una esquina, que no parecía sino que se estaba saliendo, aun antes de borrarse: «Gobernación». ¡Qué insolentes son los que ponen letreros en las paredes! Ni los sepulcros respetan.
¿Qué es esto? ¡La cárcel! «Aquí reposa la libertad del pensamiento.» ¡Dios mío, en España, en el país ya educado para instituciones libres! Con todo, me acordé de aquel célebre epitafio y añadí involuntariamente:

Aquí el pensamiento reposa,
en su vida hizo otra cosa.




Dos redactores del Mundo eran las figuras lacrimatorias de esta grande urna. Se veían en el relieve una cadena, una mordaza y una pluma. Esta pluma, dije para mí, ¿es la de los escritores o la de los escribanos? En la cárcel todo puede ser.
«La calle de Postas», «la calle de la Montera». Éstos no son sepulcros. Son osarios, donde, mezclados y revueltos, duermen el comercio, la industria, la buena fe, el negocio.
Sombras venerables, ¡hasta el valle de Josafat!
Correos. «¡Aquí yace la subordinación militar!»
Una figura de yeso, sobre el vasto sepulcro, ponía el dedo en la boca; en la otra mano una especie de jeroglífico hablaba por ella: una disciplina rota.
Puerta del Sol. La Puerta del Sol: ésta no es sepulcro sino de mentiras.
La Bolsa. «Aquí yace el crédito español». Semejante a las pirámides de Egipto, me pregunté, ¿es posible que se haya erigido este edificio sólo para enterrar en él una cosa tan pequeña?
La Imprenta Nacional. Al revés que la Puerta del Sol, éste es el sepulcro de la verdad. Única tumba de nuestro país donde a uso de Francia vienen los concurrentes a echar flores.
La Victoria. Ésa yace para nosotros en toda España. Allí no había epitafio, no había monumento. Un pequeño letrero que el más ciego podía leer decía sólo: «¡Este terreno le ha comprado a perpetuidad, para su sepultura, la junta de enajenación de conventos!»
¡Mis carnes se estremecieron! ¡Lo que va de ayer a hoy! ¿Irá otro tanto de hoy a mañana?
Los teatros. «Aquí reposan los ingenios españoles.» Ni una flor, ni un recuerdo, ni una inscripción.
«El Salón de Cortes». Fue casa del Espíritu Santo; pero ya el Espíritu Santo no baja al mundo en lenguas de fuego.

Aquí yace el Estatuto,
vivió y murió en un minuto.




Sea por muchos años, añadí, que sí será: éste debió de ser raquítico, según lo poco que vivió.
«El Estamento de Próceres.» Allá en el Retiro. Cosa singular. ¡Y no hay un Ministerio que dirija las cosas del mundo, no hay una inteligencia previsora, inexplicable! Los próceres y su sepulcro en el Retiro.
El sabio en su retiro y villano en su rincón.
Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro: una inmensa lápida se disponía a cubrirle como una ancha tumba.
No había «aquí yace» todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente delineados.
«¡Fuera –exclamé– la horrible pesadilla, fuera! ¡Libertad! ¡Constitución! ¡Tres veces! ¡Opinión nacional! ¡Emigración! ¡Vergüenza! ¡Discordia!» Todas estas palabras parecían repetirme a un tiempo los últimos ecos del clamor general de las campanas del día de Difuntos de 1836.
Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.
¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! «¡Aquí yace la esperanza!»

¡Silencio, silencio!

viernes, 1 de noviembre de 2013

ENTREVISTA AL CLÍTORIS

El órgano femenino admite que no es fácil hablar de él. "Soy el más estigmatizado y perseguido".


Contrario a lo esperado, no fue difícil contactar al clítoris para esta entrevista. Bastó una llamada y una invitación a sentarse en el banquillo de los órganos para que aceptara. “Y eso –dice este órgano eminentemente femenino- que no estoy acostumbrado a que los periodistas me busquen… Es más, me da la impresión de que también me evitan”. Dice vivir sorprendido por el resquemor que genera en muchos la sola mención de su nombre y asegura, sin titubear, que “soy el órgano más estigmatizado y perseguido de la historia, sobre todo en ciertas culturas, tal vez porque fui creado para cumplir con una única función: proporcionar placer”.

lunes, 28 de octubre de 2013

Aspirante al Comité Central Del PLD visita la Provincia De Barahona

Por: Wellington A Pérez
Cabral, Brahona.-El recién pasado fin de semana fue aprovechado por el ingeniero Omar Guevara para visitar y hacer contacto con miembros de las bases del partido oficialista PLD.

Guevara quien es aspirante al Comité Central del Partido morado por la boleta Nacional, visito los Municipios de la provincia en aras de conquistar el voto para la escogencia  al  Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana, en la celebración “VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello”.

Para hacer el recorrido se hizo acompañar del Dirigente Rafael Ferreras Feliz (PePe), quien es el coordinador en la provincia de las aspiraciones del ingeniero Omar Guevara, quien en su parada en el municipio de Cabral donde fue recibido por dirigente y miembros de su partido, dijo que quiere ir al comité central de la organización Fundada por Juan Bosch para representar los interese de las base que están olvidadas y que de ser favorecido con el voto  tendrán en él un digno representantes  de lo interés colectivos.


Entre los municipio visitados por el aspirante se encuentran, Polo, Fundación, La Salinas, Cabral entre otros.

domingo, 27 de octubre de 2013

Los embutidos empobrecen tu esperma

Una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard descubrió que aquellos hombres que tienden a abusar de las carnes procesadas, como tocino o salchichas, tienen el riesgo de reducir de forma drástica la calidad de su esperma.
En cambio, a aquellos hombres que tienen una dieta rica en pescado les sucede lo contrario: sus espermatozoides están más sanos que los de aquellos más carnívoros.
El estudio, presentado en Boston en el Congreso de Medicina, tenía como objetivo averiguar de qué manera afectan al consumo humano las hormonas naturales y sintéticas que se dan a los animales para estimular su crecimiento.
Los investigadores analizaron más de 350 muestras diferentes de semen de 156 hombres distintos. Después se les realizó una encuesta para conocer sus hábitos alimenticios.

Tras analizar los datos y contrastarlo con el esperma cedido por los participantes, encontraron que aquellos que toman en exceso carnes procesadas mostraban “un efecto negativo en la morfología de los espermatozoides“, lo que puede contribuir a la infertilidad.

lunes, 21 de octubre de 2013

Corriente medirán fuerzas internas en el PLD de Barahona.

Todo torna una campaña que consistirá la atención de las bases del PLD en la provincia de Barahona con las candidaturas a miembro del Comité Central.

Por: Wellington A Pérez

Cabral, Barahona.-  El inicio de semana abre con las candidaturas a miembro del comité central del Partido de la Liberación Dominicana en esta provincia, el primero en dar a conocer públicamente sus aspiraciones  al CC del partido oficialista lo fue el Ministro de Industria y comercio el Licenciado  José Del Castillo.



Castillo dio a conocer sus aspiraciones en una finca del distrito municipal  del Cachón donde se hizo acompañar  de la mayoría de los dirigentes de los municipios de la provincia, este escenario fue escogido porque el mismo se ha presentado candidaturas  exitosas lo cual es de buena suerte según afirman adeptos del ministro.

Pero como si todo se detuviera con esta presentación las reacciones no se hicieron esperar, La diputada del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Noris Medina, anunció sus aspiraciones al Comité Central de la organización oficialista por esta provincia.

Medina, hizo el anuncio al ser entrevistada durante una jordana de limpieza que  realizo en la cabeza del río Birán de esta ciudad.

 Informó que agotará un calendario de visitas por los municipios y distritos municipales de la provincia y que en lo adelante continuará en las calles para  conquistar una posición dentro del Comité Central.

 La legisladora, dijo que quiere ser miembro del alto organismo para ser un canal de comunicación entre los peledeístas y sus aspiraciones de contribuir con las transformaciones de la sociedad dominicana.
La elección al  Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana por  esta provincia se llevara a cabo  del 12 de enero del 2014. Todo está pautado en la celebración “VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello”



miércoles, 16 de octubre de 2013

Mil Historias con una entrega que le cambiará la vida a su protagonista

Judith Leclerc narra en esta emotiva entrega el drama humano que puede significar sufrir de obesidad, desde el punto de vista de salud y social, y para ello, muestra el caso de la periodista Manuela Lora, a quien también le da una tremenda sorpresa.

SANTO DOMINGO.- Cuando la obesidad y la diabetes van de la mano, pueden convertirse en una condena de muerte para cualquiera,  pero enfrentar la misma a través de los avances de la medicina metabólica es el "As" bajo la manga que Mil Historias presentará  este próximo sábado.

El programa que es producido por la periodista Judith Leclerc, trae ante su público la experiencia vivida por la también periodista Manuela Lora, quien sufre de obesidad mórbida y diabetes, y que narró ante las cámaras de Mil Historias todo lo que conlleva vivir  con esa enfermedad en la sociedad dominicana, todo esto, antes de llevarse una gran sorpresa.

"Ser obesa no sólo significa tener un problema de salud, en este país también tienes que sumarle el rechazo, las burlas, el maltrato y el hecho de que la gente te evalúa por el físico, y no por la calidad humana que tengas ni tus valores", dijo Manuela a Mil Historias. 

El doctor Pablo García, jefe de la Unidad Avanzada de Medicina Metabólica del Centro Médico Dominicano, trata la parte profesional de este tema de salud y resalta en la entrevista la forma muchas veces denigrante en que son tratadas las personas obesas.

"La gente aquí no quiere entender que la obesidad es una enfermedad,  no una condición en que la persona quiere estar", señaló el galeno, además de hablar de las avanzadas soluciones que la medicina ofrece para tratar la misma.

No se pierda esta entrega de Mil Historias, con Judith Leclerc, que se transmite cada sábado por Digital 15, a las 9:00 p.m. Y encuentre en Twitter a @JudithLeclerc6 y al programa @MilHistoriasJL.
Tomado de PANORAMA DIGITAL.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Tormenta magnética afectará hoy la Tierra

Una acumulación gigante de plasma solar que está volando hacia la Tierra provocará una tormenta magnética durante esta noche, de acuerdo con una publicación de un medio internacional.

El portal ActualidadRT.com, señala que según científicos rusos, la fibra de plasma expulsada por el Sol la noche del domingo alcanza la mitad del tamaño del disco solar y rozará la atmosfera de nuestro planeta con su borde este miércoles, causando variaciones en el campo magnético terrestre, informa la agencia de noticias rusa RIA Novosti. 


De acuerdo con el director del Centro de Pronósticos del Clima Espacial del Instituto de Magnetismo Terrestre, Ionosfera y Propagación de Ondas de Radio, Sergéi Gaidash, la acumulación de plasma se parece a un enorme gusano o un torniquete y contiene varios cientos de millones de toneladas de materia solar. 

Gaidash ha señalado que varios minutos después de que el 'torniquete' se separara del Sol, en el espacio cercano a la Tierra aumentó la concentración de protones.

La tormenta magnética pronosticada por los científicos en la segunda mitad del día 2 de octubre será de fuerza moderada. Según las previsiones, el índice Kp de perturbaciones geomagnéticas no subirá por encima de 6 en una escala del 0 al 9, con  el 0 como ausencia de fenómenos de este tipo, mientras que por encima del 5 se considera que se produce una tormenta geomagnética.